martes, 8 de enero de 2013

Todo arranco con Borges (Capítulo I)

-¿Eugenia Constanza Lugurias aceptas por esposo a Mariano Miguel  Rivas Martínez?
- Si, acepto.
-Y ahora, la pregunta para el señor….
-¿Mariano Miguel  Rivas Martínez  aceptas por esposa a Eugenia Constanza Lugurias?
Si, acepto.
-Entonces se encuentran formalmente casados para la ley.  Ahora si el novio puede besar a la novia. Felicitaciones.
Esa mañana no era una más para Eugenia ni para Mariano. En horas ocurriría un hecho importante que marcaría para siempre sus destinos.
Ella se levanto con los nervios típicos de una novia, procurando que todo salga perfecto, sin sobresaltos.
El también estaba nervioso, con sudor en sus manos y sin saber demasiado lo que realizaría en el registro Civil. Supuestamente era lo que deseaba, digamos.
Era hora de cambiarse, prepararse, mientras sonaba el timbre fuertemente. Mariano corrió hacia el esperando que sea ella quien este parada  allí. Con su lánguido cuerpo, el pelo más largo que siempre y esa mirada penetrante inconfundible. Pero no, la imagen solo demostraba  que se trataba de Juan Manuel, el testigo, amigo.
Buenos días.  ¿Que se cuenta? Calculo que no era yo a quién esperabas, pero te recuerdo amigo que vos solito  llegaste a este punto, nadie te obligo.
¿Podes dejar tu profesión aparte y no analizarme? Acá soy tu amigo no paciente, señor licenciado
No estoy analizándote. Sabes que no puedo. Solo digo lo que me parece. Se nota que duele ciertas cuestiones….
Mejor me termino de vestir. ¿Queda mal esta corbata? ¿Es preferible la otra?
Da igual. Bueno, no, mejor la otra.
A cientos de kilómetros una muchacha se fija a donde comería hoy. Hace frío, Nueva York se encuentra ya toda decorada por la navidad que se aproxima. Logra sentarse en un bar, se fija el menú y se lo solicita al mozo. Mientras se consume la espera, saca un libro de Kant . Textos, tal vez, un tanto complicados para leer en un restauran de un viernes al mediodía. Pero no importa, así son las cosas.
La mañana de Carla se encontró algo agitada, bastante trabajo por cierto. Ella quería tener la mente ocupada lo suficientemente para no pensar demasiado. Igualmente aunque se intente, hay cosas que no se olvidan fácilmente.
Mariano se fue de ese país exactamente hace un año y dos meses, cuando la relación de cinco-intensos- años marcaba su fin. Juntos vivieron distintas situaciones, experiencias nuevas (como lo era irse a vivir a otro lugar) .Pero no todo resulta perfecto, algo se arruino y ya nada era lo de antes.
El se volvió para aquí, Argentina y conoció en a la salida del cine a Eugenia,hoy su esposa.Se “enamoro” digamos a primera vista, en realidad no se sabe. Según su amigo Juan Manuel, solo le gusto que tenía un dejo parecido a cuando conoció a Carla con ese pelo corto tipo carré y piernas interminables, con chistes parecidos y pensamientos similares. Aunque Juan le diga que no se puede reemplazar a las personas, el insistió hasta  llegar al día de hoy en el registro Civil.
Tal vez impulsado por la adrenalina e insistencia que ella trasmite fue que se arribó a este momento.
El casamiento era algo sencillo, solo por la ley y nada de iglesia. Con pocos familiares y amigos.
Muchos no entendían como Mariano había llegado a este momento. Siempre decía que no era amante de las formalidades y que los papeles no marcaban el amor eterno hacia una persona. 
Bueno, la vida se trata de contradicciones todo el tiempo.
Desde que dejaron de estar juntos, Carla y Mariano no volvieron a cruzarse nunca más. Ella volvió por un mes a visitar a la familia pero ni se encontraron; a pesar que el departamento de él está a tan solo diez cuadras del de ella.
Durante ese mes Mariano tenía terror de encontrarse con ella, no sabía cómo podía reaccionar al ver a la mujer que en su momento consideraba perfecta. De igual manera, aunque no lo diga, sigue estando, para él, en ese nivel de mujer.
Aunque más allá de la lejanía que los separaban ambos sabían perfectamente de la vida de cada uno.
Él se entero que ella había salido con un escritor-poco conocido- francés, pero que la cuestión no resulto tan bien. Ella en cambio tenía muy claro sobre Eugenia y más aún sobre el hecho que ocurriría hoy.
Por eso el dolor tapado con trabajo intentando ocupar su mente en cualquier cosa y no en pensar en aquel muchacho que conoció una noche en donde lo primero que le dijo fue: “Emma  Zunz. Seguro no sabes de qué hablo ¿no?  Si lo sé, Borges”
Todo arranco con Borges, con Emma….

jueves, 1 de noviembre de 2012

"“Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.”


Me despierto. Allí estas, durmiendo todavía. Te miro y pienso todo el tiempo a cómo llegamos a este momento tan deseado por los dos, buscado, necesitado.
Dos cuerpos que se unen con fuerza, locura o algo que es imposible de calificar con palabra alguna. Solo somos dos seres, tal vez, que se quieren y sienten la crueldad de estar juntos.
Te vuelvo a admirar y registro tu sonrisa pícara acompañada de aquel rostro algo pálido con ese cuerpo lánguido, perfecto.  Aún seguís dormitando, yo en cambio ya no puedo recostarme. Mis emociones perduran a flor de piel.
Es una mañana de enero apasionada, con el frío en las afueras y el calor por dentro. París está más bello que ayer.
Pasa el tiempo y tus ojos me dicen un hola tímido que preguntan como estoy. Mi respuesta fue clara, precisa: Viva, volví a vivir. Me encantaría que compartamos el mismo estado.
No te alertes, se comparte todo el tiempo. Yo también me encuentro así, pleno.
Esa fueron tus palabras que lograron llenarme-por si algo me faltaba- de placer.
Nos reímos, besamos y soñamos que se puede aquello que tanto queríamos los dos.
El té espera por ser tomado y Francia por que se recorra, con sus calles colmadas de nieve.
De fondo suena tu voz, tu música, aquel disco que posee las más apreciadas canciones.
Todo parece normal o se intenta que sea así. Igual no importa ahora eso, solo basta saber que se produjo el encuentro, que por fin se unieron aquello cuerpos que yacían escondidos en algún lugar de esta hermosa ciudad.
“Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos"escribe Cortázar y como soles decir, esa frase es nuestro reflejo.

martes, 30 de octubre de 2012

Años de soledad

La noche inspira. Un buen té logra llegar a momento insuperables junto con la radio que suena de fondo y nos genera una risa- como Alejandro Dolina y su "La Venganza será Terrible".
Hoy fue uno de esos instantes, en donde en aquel programa se escucho un bello tema del genial Astor Piazzolla : "Años de Soledad".
Creo-desde este humilde habitáculo que no significa la verdad absoluta- que se debería saber aún más sobre este artista, conocer su música, interiorizarse sobre ella y tantas otras cosas.
Tal vez, es algo no importantes para muchos. Otros pensaran que resultará aburrido, sin conocerlo. ¿Y si intentamos saber de que se trata?.
Aquí traigo este bello tema, pero, interpretado por Julián Vat. (Otro que tengo la obligación de recomendar).
Presten sus oídos. Disfruten del momento y sueñen con lo que realmente deseen o simplemente sientan la soledad que se vislumbra por la madrugada.


lunes, 3 de septiembre de 2012

Sueños de un lunes en septiembre


Soñemos que hoy nos encontramos en éste lugar, que una canción Española suena de fondo y que la brisa del verano se impone en nuestros cuerpos.
Aquí esperamos por la primavera que no llega todavía, ojalá que no se demore en su viaje.
Y brindemos que hoy es siempre todavía, que nunca me gustaron las despedidas....

lunes, 27 de agosto de 2012

Sin saber las cartas ya están marcadas.


Estoy esperando que me traigan un café en Montmartre, Francia. Es agosto con calor, bastante. 
Estas temperaturas me hacen acordar a mi infancia, aquellas tardes de diciembre en la casa de los abuelos en Buenos Aires. El aroma del jardín con sus flores, la chocolatada fría de las cinco de la tarde, nosotros corriendo desde la pileta ante el primer grito de la nona “A tomar la lecheeee” y tantas cosas.
 A veces miro el camino andado y me parece casi inexplicable con la rapidez que suceden los hechos. Pareciese que solo se trataba de ayer cuando una niña lloraba con su delantal rosa para entrar al jardín o que se había puesto nerviosa por primera vez al encontrarse con el nene lindo del curso llamado “Marcos”.
Hay tantas diferencias con esa pequeña a como es ahora. Buenos Aires ya no está, ahora la protagonista es Francia. A Marcos lo perdimos hace algunos años atrás cuando decidió no venir conmigo y quedarse aquí.  No tenemos al chico lindo del curso pero si al más bello de París.
Pese a la tardanza por fin llega el café. El bar está repleto, se nota que todos hicimos lo mismo al salir de la oficina. Cuando estoy solitariamente sentada tomando algo por aquí me gusta observar a la gente detenidamente y tratar de descifrar en que andan; más bien lo tomo como un juego, me divierte.
A ver que tenemos....En la mesa de la derecha hay cuatro mujeres hablando, como es de costumbre, de hombres, más adelante esta una niña con su cabello lacio y dorado en compañía de sus abuelos, me siento identificada con esa imagen.
 Ahora en mi izquierda se encuentra un hombre intentado vender rosa de color rosa, al pobre nadie le compra. A tras de él hay una joven que no puede lograr impedir el dolor de sus ojos, ese llanto que aparece y un hombre que la consuela. No hay flores para ellos, solo hay mentiras que se dicen en las despedidas: “No era nuestro momento” “Te quiero” (Que no es lo mismo que el te amo) “no me gusta verte llorar así, perdóname”.“Ya encontrarás a la persona indicada que no soy yo precisamente” y tantas otras frases hechas que repetimos cuando terminamos una relación. Las relaciones y sus inicios o despedidas no tienen nacionalidad alguna, ni diferencia. Digamos que lo que se pronuncia -a veces más o menos, variando en la intensidad- es lo mismo.
Por más que nos parezca seductor para nosotros que nos hablen en francés, cuando se quiere finalizar el dolor no es variado.
La muchacha sigue llorando El joven-en vano- intenta consolarla. Piden la cuenta con el zumo de naranja casi sin tomar. 
Esa imagen me trae recuerdos de un mes de diciembre que yo viví hace algunos años allá por Argentina.
Recuerdo  que hacía demasiado calor, yo salí de la oficina temprano para encontrarme con Marcos. Ambos sabíamos de qué se trataba el asunto, tal vez por eso tratamos de aligerar el momento aunque eso se puede decir solo en las palabras por que el dolor sigue por días, quizás meses o años. En fin, así fue nuestra adiós. Un tanto insípido, aunque no creo.
Los jóvenes se levantaron y cada uno se fue por su lado; ella para la izquierda y el hacia la derecha.
Ahora comenzaran nuevos caminos, su destino puede que este en la esquina de la calle siguiente. Allí tal vez aparezca  la muchacha de sus sueños o el hombre que la complemente. Igual de eso nunca nos enteraremos.
En su reemplazo en la mesa que dejaron los ahora no novios se sienta una pareja con sonrisas en su rostro, alegrías.
 Al tiempo se acerca aquel niño con cara triste que vende flores. Él le compra a su amada una de las rosas, ella sonríe como una loca enamorada de quince sin dejar rastros de sus veinticinco años. Su mirada denota amor como si fuese un final de cualquier película romántica.
No tenemos idea de cómo terminarán, que pasará mañana, ni si surge una fuerte pelea y no vuelven a verse o si comen perdices por el resto de sus vidas.
 Tampoco existirá  información alguna de aquellos sentados en él mismo lugar hace apenas un rato, puede que se miren dando vuelta la manzana y que no hayan encontrado en la esquina a las personas para compartir el resto de su tiempo y así darse cuenta que están congeniados para estar juntos.
Nada se descifra a ciencia cierta qué pudiese llegar a suceder en medio segundo después. 
Nosotros no sabemos. Aunque las cartas ya están tiradas en la mesa y marcadas con nuestro destino.

domingo, 29 de abril de 2012

Cuando el amor se acabo.

¿Qué es el amor? ¿Tenes la respuesta en este instante, ahora? En ese momento no la tenía. Es complejo todo. Luego, me pregunto si lo amaba. En ese caso fue aún peor y un silencio se apoderó de mí.
-No digas nada, cuando existe éste espacio sin palabras significa que no.
-Pero, Emiliano…Yo te quiero decir….
-No. Mejor es el silencio.
Esa fue la última mañana que compartí con él.
Con Emiliano hacía exactamente cuatro años que estábamos juntos. Tanto tiempo que llevaron a que los últimos fueran pura costumbre, creo.
Pasar del amor a ese estado es algo raro. Todavía no se ni como llegué.
La pregunta que hoy me realizó a la mañana no era desubicada, a pesar de los cuatro años de noviazgo, el intuía que las cosas ya no funcionaban como antes.
Al otro día me invito a tomar un café, para saber como estaba,  preguntarme si algo podía realizar, si servía que el cambiara algo de su forma de ser, de sus defectos.
-Emiliano ese no es el punto, cuestión. Las cosas que me suceden tienen que ver conmigo no con vos. Si tuviera que hablar, diría que sos una persona increíble, buen compañero, con buen humor, si crees que eso suma puntos, para mi si, inteligente y demás cosas. Pero…
-Ya dejaste de amarme... ¿Te puedo preguntar algo?
-Lo que quieras…
-¿Cuándo fue el momento exacto en que dejaste de amarme? ¿Cuándo lo percibiste?
-Emiliano….esa es una pregunta compleja y no me gustaría responderla. No hay un instante preciso, las cosas suceden por que tiene que suceder. Llámalo como quieras, destino, o lo que sea. Simplemente se trata de que ninguno de los dos seamos los indicados para estar juntos. Aunque, yo se que seguro encontrarás una mujer que te ame.
En ese momento sentí que mi cuerpo se encontraba apoderado por un inmenso dolor, no veía la hora de poder terminar esa charla. No me gustaba pronunciar esas palabras, pero era la realidad, la verdad….que duele tanto….
-No necesito más explicaciones, se me pasará, lo prometo. Tal vez no sea tan pronto…pero estaré bien. Más allá de que este inundado por la tristeza, agradezco tu sinceridad. No esta bueno seguir atado a algo, tener esa ilusión, esperarla o creernos que llegará, cuando todos sabemos que eso nunca sucederá.
-Me debo retirar. Tal vez pase mañana por el departamento para traerme algunas cosas que quedaron allí, no muchas. Te devuelvo las llaves, no la necesito ya.Cualquier cosa estoy en mi departamente. Nos hablamos
Se fue y ahí quede yo, sola en el bar, disimulando mi llanto. Las lágrimas no eran por el dolor de no estar más con él, más bien, por que sentía que el sufría o que seguirá sufriendo y que ya no podía realizar nada por eso.
¿Qué es lo peor cuando el amor se acaba? Que se acabe, precisamente, solía decir Isamel en una canción.
Llegue al departamento por la noche, intente despejar la mente, me bañe y comencé a prepararme algo para cenar. La cocina sabía que me relajaba. Luego recordé que no me había fijado si tenía algún mensaje en el contestador, raro en mí, siempre suelo chequearlo ni bien entro. Eso denotaba que mi cabeza estaba enloquecida.
El primer mensaje era de Emiliano, para decirme la hora y lugar de donde nos encontraríamos. Nunca lo escuche, por eso me llamo al celular.
El otro mensaje tenía que ver con algo actual que me comenzaba a suceder…
“Hola, ¿Cómo estas? ¿Todo bien con la charla? Se que es doloroso, sabes que a mi me sucedió lo mismo. Si lo necesitas, nos podemos ver mañana antes que entre a la facultad. Tengo clase a las diez, pero de igual manera puedo hacerme tiempo para que desayunemos juntos”.
Esa es otra historia…el amor se acaba, lo dije antes, pero también aparecen cuestiones imprevistas, hombres inesperados. Jean-Claude era uno de esos hombres….
Él nunca fue la causa de mi separación con Emiliano, pero si ayudo a que me anime hablar….
Dolina suele decir que uno puede estar con muchas personas, tener relaciones, sexo y no existe problema alguno. Pero todo se complica cuando nos enamoramos...
Continuará.... 


domingo, 22 de abril de 2012

Buenas noches, soy Jean-Claude



Mi nombre es  Jean-Claude soy Francés. Viví allí hasta los catorce años, pero luego, lamentablemente, me tuve que trasladar con mi familia para la Argentina.
 En ese momento mi padre, Jean Louis, tenía un puesto de trabajo inmejorable en este país.
Mi madre no era Francesa pero si Madrileña, se llamaba Azucena. Ambos se conocieron en plena guerra civil española, allá por el año 1936.
 Tengo dos hermanos menores Humbert y George. Ellos en este momento no se encuentran viviendo aquí, sino más bien en Francia. Cuando cumplieron la mayoría de edad se marcharon otra vez a nuestro país.
 Yo en cambio-y no se por que- decidí quedarme en la Argentina. A no confundirse, no se trata de que esté terriblemente enamorado de este lugar, tal vez un poco; igual de todos modos aún no puedo definir que es lo que me atrapa para que me quede.
  Hasta que cumplí los dieciocho años viví en mi casa paterna, luego un tiempo después pude alquilar un pequeño y modesto departamento sobre la calle Juncal. Un dato insignificante, lo se.
 Tal vez la causa sea que ese lugar me trae recuerdo de mi familia.
 Un año después de vivir en ese habitáculo falleció mi madre por un terrible cáncer. Al tiempo, mi padre inundado por el dolor de la pérdida, se fue con ella. Y así de esa manera con veinte años recién cumplidos me quede solo en este mundo tan cambiante, distinto todo el tiempo y hasta peligroso.
Estudie Sociología en la Universidad de Buenos Aires. Actualmente soy director de esa carrera en dicho lugar. En mi poder tengo cuatro libros de mi autoría publicados, grandes clases magistrales-eso dicen- y demasiados para mi gusto, reconocimientos.
 Desde hace un tiempo vivo en plena soledad en un piso ubicado por Puerto Madero.
Aunque a decir verdad, nunca tuve conviviendo con una persona más de un año. Me aburro fácilmente, me gusta el silencio de la medianoche acompañado con  un  té en hebras  traído de mi último viaje  a Francia.
Tampoco me enamore de verdad hasta que apareció ella: Isabella, la mujer más deseada por todos los hombres de la facultad…Continuará.